Zonas erógenas del cuerpo

Antes del coito es imprescindible preparar al cuerpo hasta la excitación plena, porque no hay nada mejor que el contacto humano para estimular al cuerpo. El modo de excitarlo pasa por multitud de formas y de lugares según la persona, no sólo tenemos que concentrar nuestra atención en el clítoris o en el pene.

Zonas erógenas del cuerpo

De momento hablaremos en este artículo de las zonas erógenas que existen, para tratar en el siguiente de los mejores juegos para estimularlos.

Los dos órganos principales

Antes, durante y después del coito es bueno que no se cese de repetir los abrazos, caricias y besos para descubrir cuales son los “puntos débiles” de tu pareja. El órgano más importante del ser humano (como ya dijimos en el artículo introductorio) es el cerebro y es sin duda el que debe estar activo en todo momento, esto podemos conseguirlo con susurros y sobre todo en caso de los hombres, mediante acciones visuales, un baile sugerente o desnudándose lentamente.

El segundo órgano al que tendremos que prestar nuestra atención es la piel. Las terminaciones nerviosas que rodean nuestro cuerpo bajo la piel, hace que una buena caricia nos lleve en un segundo a una excitación plena, esto se consigue mediante caricias con nuestra propia piel, besos y con otros objetos (como por ejemplo hielos).

Zonas erógenas

Las regiones más conocidas y donde más rápido se puede conseguir dar placer a tu pareja son sin duda, los genitales (la vulva en el caso de la mujer y el pene en el caso del hombre), las nalgas (es poco conocida, pero si pruebas a estimularla, descubrirás que es una zona muy sensible), labios (un buen beso es prácticamente obligatorio antes de llegar al coito), el ano (ahí está localizado el punto G masculino) y los senos (esto es muy conocido en la mujer, pero no tanto en el hombre, siendo una gran zona erógena para él también).

Hay otras zonas que no son tan conocidas y que varían en excitación según la persona. La espalda es una de ellas, si lo recorres con un dedo o con la lengua le/la harás estallar de placer. Los pies (mediante un masaje o un recorrido con la lengua), las orejas (el lamerlo lentamente o realizando pequeños mordiscos), el cuello (seguramente el más conocido con los labios), las manos (acaricia la palma de la mano o lame los dedos), las axilas (no aptos para los que tiene cosquillas) y los hombros (aquí lo mejor son las caricias).

Como puedes ver nuestro cuerpo es una fuente de placer infinito si se sabe trabajar bien, sólo falta que te pongas en marcha y trabajes cada zona, concediéndole al menos 30 minutos al juego previo.

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