Sexo telefónico, cuando tu pareja está lejos

Sexo telefónico para gente atrevida

Las líneas telefónicas eróticas son mundialmente conocidas y todavía hoy tienen mucho éxito, pese a la aparición de internet.

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Si tienes a tu pareja lejos y no os podéis ver asiduamente, el sexo telefónico es de vuestras mejores opciones para seguir compartiendo esos momentos íntimos. Aunque claro está, que es una actividad que ambos tenéis que querer realizar, ya que sino se hará imposible.

¿Cómo se hace el sexo telefónico?

El sexo telefónico no tiene ninguna regla especial, pero aquí te damos unos pequeños consejos:

  • Hazlo en un sitio donde te sientas a gusto y relajado, sin temor a nada y en una posición cómoda.
  • Tomate el tiempo que necesites para excitarte, si es la primera vez que lo hacéis, lo más seguro es que os entre la risa. Concederos tiempo, realizadlo en una hora en la que sepáis que no estáis presionados por cosas externas.
  • Hazlo poco a poco, que no sea de forma directa, habla de cosas sin importancia y sube el tono de la conversación poco a poco.
  • Si te cuesta concentrarte u os entra la risa a alguno de los dos, no os enfadéis, cierra los ojos e imagínate que la persona que está al otro lado del teléfono, se encuentra a tu lado.
  • Dale detalles de lo que te gustaría que te hiciera o hacerle a él/ ella, sin inhibiciones. Pensad que nadie os está viendo, no tenéis porque mostraros avergonzados.
  • Describe como te estás tocando y donde, en un tono que se acerque al susurro.
  • Intercala entre las palabras gemidos, gruñe… Es lo mejor para excitar a tu pareja.
  • Cuando alguno de los dos haya llegado al orgasmo, pero el otro no, trabajad para que los dos estéis completos.

¿Qué hacer si sigues cohibido/cohibida?

Si aún así te puede la vergüenza, utilizad las fantasías sexuales de ambos. Si esto no incluye el uso de un teléfono, contaros lo que pasa en la fantasía e imaginárosla como si estuvieseis haciéndola realidad.

También concederos unos minutos tras el sexo, para sentiros más cerca y que no quede en algo tan frío (que es lo que más propiciará el ataque de risa en futuros encuentros). Quedaos un buen rato hablando dulcemente o simplemente en silencio, para sentir la respiración o los suspiros del otro, puede que incluso os comencéis a excitar de nuevo.

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